100 consejos de edición y corrección para escritores – Parte 3

Consejos para corregir y editar un texto

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Tabla de contenido

Continuamos con los siguientes 20 consejos para editar y corregir un texto.

Si has practicado los cuarenta anteriores, seguramente tus habilidades de corrección y edición han mejorado muchísimo.

Así que ha llegado el momento de que sigas avanzando en ello.

Asegúrate de tener pruebas de tus argumentos

Los escritos académicos deben contener argumentos. Presentar hechos con evidencias de fuentes creíbles.

Asegúrate de que es convincente lo que mencionas. De lo contrario, deberás corregir tu redacción y añadir datos relevantes que fortalezcan tus argumentos.

Sintoniza bien tus argumentos reconociendo la postura contraria

Si estás escribiendo una pieza argumentativa, es importante reconocer las ideas que defiende la postura contraria. Esto te permite entenderla mejor para afinar tus propios argumentos.

Agrupa los bloques que aborden el mismo tema

En tu escritura, es fácil perder la pista de cuándo y dónde dijiste algo.

Especialmente en los documentos largos, es probable que hayas repetido varias veces una misma idea en secciones distintas. Asegúrate de reunirlas todas en el mismo bloque.

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Ahora pasemos al micro nivel de edición: las oraciones y las palabras.

Elimina los verbos muertos

Los verbos son las palabras más importantes en una oración, pero es común que usemos verbos muertos. Esos que no tienen movimiento.

Los verbos muertos más comunes son las diversas formas de «ser»: es, son, era, eran.

¿Qué imágenes o acciones traen a la mente las variaciones del verbo ser? Ninguna.

Siempre requieren más palabras para crear significado, por lo que son intrínsecamente verbales. Cuando sea posible, reemplaza los verbos muertos por verbos que sí implican una actividad: correr, golpear, caminar, tirar, etc.

Corrige la redundancia

Vuelve a través de tu borrador y mira si puedes eliminar palabras, frases e incluso oraciones completas para reforzar tu escritura. Esto hace la vida más fácil para el lector porque llega a la idea central más rápido.

A veces la redundancia es tan pequeña en frases como «con el fin de» o «el hecho de que». O se presenta en casos como: «el tablero es largo en tamaño» (si se dice que es largo, no hay necesidad de «en tamaño»).

Elimina adverbios excesivos

Los adverbios modifican los verbos y son útiles, pero los escritores principiantes suelen excederse al usarlos en un intento ingenuo de descripción.

Recuerda que al encontrar adverbios, el lector debe relacionarlos con el significado del verbo. Hecho con demasiada frecuencia, este proceso se vuelve mentalmente molesto. Así que usa los adverbios con moderación.

Quita los adjetivos salpicados

Así como con los adverbios, los adjetivos en exceso molestan a los lectores también.

Algunos escritores tienden a pimentar sus textos por todas partes con infinidad de adjetivos, pensando que las oraciones sonarán más atractivas.

Lo mejor es usar adjetivos solo cuando sea estrictamente necesario.

Convierte los estados negativos en positivos

Trata de evitar las declaraciones negativas y transfórmalas en un formato positivo. Por ejemplo: «No estaba disponible hasta septiembre» por «Voy a estar disponible a partir de septiembre».

Enfoca tus párrafos

Muchos borradores contienen párrafos sin foco. Cada frase sucesiva está en un tema diferente y los lectores encuentran esto difícil de seguir.

Las oraciones que conforman un párrafo deben referirse a una idea principal, la cual suele expresarse al inicio. Puede ser útil asociarla con una sola palabra, escribirla junto al párrafo y examinar cada oración para validar que encaja con esa idea. Si no es así, quítala y colócala en un párrafo más apropiado (o inicia uno completamente nuevo).

Acorta las oraciones lo más que puedas

En términos generales, las oraciones largas son las más difíciles de procesar para los lectores. Usarlas ocasionalmente está bien, pero una sucesión de ellas provoca pesadez. Emplea frases de menos de 15 palabras y muy probablemente lograrás mayor claridad.

Asegúrate de que la mayoría de las oraciones tengan una sola idea

Los lectores no pueden procesar muchas ideas simultáneamente. Por eso es mejor tener solo una idea por oración. Hazlo simple.

Comprueba que los tiempos verbales son consistentes

Algunos escritores tienen un problema con los cambios en los tiempos verbales. Un segundo están escribiendo en el tiempo presente y al siguiente, escriben en el pasado.

Puede llegar a ser un reto porque tal vez quieran crear un sentido de la acción actual sobre un evento pasado.

Como resultado, el escritor se mueve incorrectamente hacia adelante y hacia atrás entre los tiempos, ya que permanecer en uno requiere concentración mental fuerte.

Revisa que haya concordancia en los tiempos que manejes.

Busca homófonos

Los homófonos son palabras que suenan igual pero se escriben diferente.

Cuando estamos escribiendo, es fácil para nuestros dedos escupir uno cuando nos referimos al otro.

Estudia varias de estas palabras y ten cuidado con ellas cuando escribas.

Comprueba la ortografía de los nombres

Un error común que aparece en la fase de corrección es la escritura incorrecta de los nombres. Lo escribes de una manera al principio y de otra más adelante.

Vuelve y revisa los nombres para asegurarte de que son correctos y coherentes en todo el documento.

Preferir las paráfrasis

Si incluyes una cita como «En el tercer trimestre, los ingresos subieron un 36% respecto al último trimestre», mejor parafrasea.

Esta es una cita aburrida, y las citas deben reservarse para el lenguaje fascinante.

Asegúrate de que los personajes hablen

Cualquiera que sea la prosa que estés escribiendo, ya sea una novela, un guion o un trabajo académico, asegúrate de insertar algún diálogo.

Utiliza citas fascinantes o lo que sea necesario para dar vida a los personajes. Los lectores quieren oír no solo la voz del escritor, sino también la voz de otras personas.

Convierte el lenguaje general en un lenguaje específico

A los lectores les encantan los detalles.

Si te encuentras escribiendo generalidades todo el tiempo («Él era un buen hombre» o «El tiempo era muy bueno ese verano»), para y reformula tu lenguaje.

Proporciona detalles específicos: ¿Qué hace que el hombre sea agradable? ¿Cómo era el clima ese verano?

Usa sustantivos con más frecuencia que los pronombres

Para evitar la repetición, los escritores suelen recurrir a los pronombres personales. El problema surge cuando los usan en exceso.

Por ejemplo, si describes a dos personas distintas en un párrafo y luego mencionas el pronombre «él» (como en «él dejó la habitación»), el lector se confunde.

El uso de sustantivos tanto como sea posible (sin exagerar) elimina tal confusión.

Varía la longitud de las oraciones

¿Alguna vez has escuchado a un orador monótono?

Bueno, esa es la sensación que tienen los lectores cuando todas tus oraciones tiene la misma longitud. Los buenos escritores mezclan la longitud de sus oraciones para mantener lejos la monotonía.

Utiliza frases largas para los sueños y momentos emocionales

Las oraciones que sí conviene alargar son las que incluyen sueños y momentos emocionales.

Los sueños y momentos emocionales se leen bien en frases largas. Cómo es exactamente lo que sienten: largo, fluido e indeterminado.

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Aquí terminamos los primeros 60 consejos para editar y corregir un texto.

¿Qué te han parecido? ¿Ya practicabas algunos? ¿Qué errores en tu escritura has logrado corregir y cuáles son los que más problemas te causan?

Hay mucho que contar en los comentarios. 😉

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